A menudo, los adultos superdotados son agudamente perceptivos, no solo del mundo, sino de sí mismos. Las personas superdotadas tienden a ser muy conscientes de sus límites y pueden sentirse perpetuamente insatisfechas. Pueden buscar cambios frecuentes, en un intento de encontrar la satisfacción que los elude. Los remordimientos, a menudo, tienen un lugar destacado en sus mentes. Sin embargo, esta perspicacia también puede ser una bendición. La lucidez acerca de las limitaciones y los fallos hace posible encontrar soluciones y progresar, y también se puede combinar con una mayor apreciación del éxito, la belleza, la bondad y la verdad.
Mathilde De Robien.

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