miércoles, 1 de julio de 2026

Orgullo

"El fotografiador de almas": Relato inspirado en mis hermanos Roberto y Diego, pioneros del veganismo en Maldonado. De los primeros en tatuarse casi todo el cuerpo. Pioneros en enseñár a reciclar papel en las escuelas. Pioneros en editar fanzines veganos y tener una banda hardcore vegana en Maldonado. Pioneros en cultivar y divulgar la cultura y filosofía "straight edge". Pioneros o únicos en Maldonado en transformar la casa paterna en una especie de "sede alternativa y rebelde de la ONU", donde eran invitadxs a pasar unos días amigxs veganxs y straight edge de todas partes del mundo, a quienes habían contactado mucho antes de que internet se popularizara. Unos verdaderos "inadaptados sociales". Pero como dice Krishnamurti, no es sano estar adaptado a una sociedad profundamente enferma. Con mis hermanos no somos iguales en todo. Tenemos una forma similar de alimentarnos ( yo fui una de las primeras personas vegetarianas de mi generación en Maldonado, a los 12 años), y los tres optamos por no tener hijxs. Somos verdaderamente gente rara. Y estoy orgullosa de serlo. Cuando aún participaba en concursos El fotografiador de almas El Fotografiador de Almas . Por Alejandra Lemes Bonilla Mis hermanos, principalmente Roberto, fueron quienes me motivaron a escribirlo. Ellos están representados por el personaje del ” Inadaptado social”…) El fotografiador de almas es un fotógrafo común ( no usa una cámara Kyrlian, ni nada que se le parezca). Pero no es un ser humano común: Rige su vida por la Verdad. Por eso, cuando toma un negativo para revelarlo, lo impregna de su propio fluido, su soplo vital, transformándolo. Pero ésa transformación, lejos de ser una desviación de la realidad, la completa: Está vectorizada hacia la Verdad. Hace poco tiempo se le ocurrió iniciar, como hobby, y como vía de aprendizaje, un álbum de fotos. Y salió en busca de gente desconocida a recorrer algunos pueblos y ciudades pequeñas. Su melena ondulaba de entusiasmo, castaña y larguísima, ante la perspectiva. Caminó lunas y soles, y caminó pueblos y ciudades, pero como un pueblo es casi todos los pueblos y casi todas las ciudades,sólo voy a contar de las fotografías del primer pueblo que caminó. Éstas son las que más le llamaron la atención: Fotografía de La Anfitriona. Como era de esperar, la primera persona que fotografió fue la Anfitriona del pueblo. La Anfitriona era una señora gorda que siempre invitaba a merendar a los forasteros, y después les inventaba malos modales para tener algo de que hablar con los vecinos. En la fotografía aparece abrazando al Fotografiador, que debió valerse de un trípode ante la insistencia de la Anfitriona de salir retratada junto a su invitado. El alma de la Anfitriona muestra un color verde oscuro con manchas parduzcas. Entre los dientes sonrientes se abre paso una larga,negrísima lengua de serpiente, y las manos de la Anfitriona aprietan con furia el cuello del Fotografiador. Fotografía de la Niña Tonta La Niña Tonta no tenía en absoluto edad de niña, tenía más de veintiún años. Pero en el pueblo la llamaban así porque cuando algún joven buen mozo le hablaba de hacer el amor, ella le contestaba que el Amor ya estaba hecho y se iba muy campante. También le decían niña tonta porque cada vez que dos o más se reunían para criticar y condenar a alguien,y la llamaban para preguntarle su opinión, decía la misma respuesta: ” Vivir y dejar vivir”. La fotografía del alma de la niña tonta revela un hibisco dorado gravitando sobre su frente. Fotografía del joven haragán (y loco). Lo llamaban haragán porque prefería escribir poemas antes que ayudar a su padre, el carnicero del pueblo, cuando éste le pedía que le diera una mano para trozar los cuerpos de los animales y exponerlos sobre la mesada blanca(que en realidad era negra). Además le decían loco porque solo se alimentaba de miel y de pasto. En su fotografía, el joven haragán y loco, luce, tras los pies terrenos, unos fresquísimos pies de trigo con uñas de azahares. Tiene por corazón un durazno de luz donde habitan, en armonía, una cigarra y una hormiga. Fotografía del muchacho trabajador. El pueblo así lo reconocía. Era el orgullo de sus padres. No hacía otra cosa que trabajar, comer, y dormir. Los días feriados se malgastaba entre la borrachera y la genitalidad de compra-venta. Pero se creía con derecho a ello: trabajaba de sol a sol. Su fotografía es viscosa, cuesta tomarla entre los dedos para verla. El alma del muchacho trabajador tiene una cabeza extraña, con forma de falo. Sus manos y su frente sudan estiércol, y sus pies son patas de macho cabrío aplastando su propio corazón. Fotografía del mendigo. Era muy viejo, casi como el pueblo. Aunque había venido de otro pueblo. Hacía años que mendigaba. Fue el primer invitado de la Anfitriona, que desparramó toda su vacuidad y su veneno, diciendo que se trataba de un ladrón, y así nadie quiso darle trabajo.Ya nadie recordaba ésa mentira, y todos le daban limosna: unos por compasión, los más por miedo, por conveniencia, como si fuera posible chantajear la fortuna. Él sólo comía pan y bebía lluvia. Pero compartía sus miguitas con gorriones y palomas. Su fotografía es muy liviana, hay que asirla para que no salga volando. Tras la barba visible, la otra, también blanca, pero toda florecida en macachines y maripositas. De su frente añosa brotan colibríes. Fotografía del Sr. Doctor. Al Sr. Doctor todos lo respetaban. Era el único del pueblo que tenía un título en la puerta. No tuvo vocación, pero tuvo orgullo, y se quemó las pestañas sobre los libros de puro vanidoso. Aunque pocos requerían de sus servicios, todos asistían a su despacho. La fotografía del Sr. Doctor es gris y aburrida. Sólo quieren destacarse, pendiendo tontamente de su cabeza, unas plumas falsas de pavo real. Fotografía del inadaptado social. Estaba mejor adaptado a la vida que cualquiera. Pero como era demasiado diferente lo rotularon así. Porque tenía los brazos tatuados con dragones y usaba caravanas también en la nariz y la boca, no sólo en las orejas, y además mostraba su cabeza completamente desnuda. Y tenía un oficio raro: reciclaba papel. Y éste otro también comía solamente miel y pasto. Pero su fotografía deja ver, tras los dragones: unicornios, ángeles, sílfides, y duendes. Su cabeza- la de su alma-está cubierta por hojas de Álamo y de Manzano, y en cada caravana brilla un sol microscópico, microcósmico. -“De inadaptado no tiene nada”- dijo el fotografiador de almas, colocando en su álbum la fotografía. Y se puso a llorar de dolor, porque la mayoría de las personas, de la mayoría de los pueblos y ciudades ven y nombran todo al revés.

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